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martes, 21 de mayo de 2013

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¿Prevención o represión?

Hay que dar más afecto, tener más empatía y, sobre todo, modelar mejores ejemplos

Por: César Landaeta

 


¿Prevención o represión?
Se necesitan adultos pendientes y empeñados Foto:Archivo

Movilizados por la horrenda tragedia ocurrida a mediados del mes pasado en la población de Aurora, Colorado (Estados Unidos), comencé a recibir cantidad de correos de lectores que reportaban su preocupación por la falta de medidas preventivas que hay en muchos países; pero sobre todo, en el nuestro.

Algunos mencionaban la criminalidad como su primer motivo de angustia, mientras que otros iban más allá, señalando la indiferencia con la cual muchos padres y maestros reciben información acerca de las “travesuras” que niños y adolescentes cometen a diario con sus semejantes, sin el control de una voz de autoridad o un consejo oportuno.

La cómoda frase: “Son cosas de muchachos”, es la que permite a quienes no saben cómo intervenir a tiempo con sus hijos o educandos, seguir mirando hacia otro lado, mientras a las pobres víctimas se les atropella, como si no fueran seres vivos merecedores de respeto y consideración.

Claro está que, cuando las cosas se salen de cauce, son los primeros en clamar al cielo por más medidas represivas o por el regreso a la educación del rejo y la palmeta. Pero, ¿será esa la solución al problema de la falta de valores humanos en nuestra sociedad?, ¿Podemos echarle la culpa solamente a la inmadurez de niños y adolescentes, apuntar el dedo a los medios de comunicación y acostarnos a dormir, como si tuviéramos en paz la conciencia del deber cumplido?

La prevención a tiempo es la vía más expedita para evitarnos calamidades como las que me han referido los consternados lectores. Solo que ella requiere de más atención y trabajo cotidiano, que el simplismo de los internados, las cárceles o  las exclamaciones del horror. 

Hay que dar más afecto, tener más empatía y, sobre todo, modelar mejores ejemplos para que los menores tengan “espectáculos” más saludables en la casa y en la escuela de los que encuentra en las pantallas del cine o la televisión.

Se necesitan adultos pendientes y empeñados en hacer bien su labor, pero tal vez eso sea mucho pedir.

 

DIVAN.

Una madre pregunta sobre la falta de padre y el rol sexual de sus hijos. Su esposo murió en un atentado criminal y ella quedó con tres varones pequeños. Teme que no sea capaz de hacer una nueva pareja y ellos queden sin figura masculina de identificación.

 

Sin duda, muy doloroso lo que te ha ocurrido. Mi solidaridad para ti. Con respecto a tu preocupación por la identidad de tus hijos, no debería haber problema si los crías con el recuerdo positivo de su padre y con un afecto que les permita ser libres y sanos. Ellos tendrán una imagen sólida, que no solo les acompañará como un respaldo emocional, sino también lo que tu esposo siga representando para ti, será un reflejo identificatorio para ellos. Trátalos bien, poniendo los límites a que haya lugar y mantén tu esperanza de poder hacer una nueva pareja cuando cese el duelo. Todo saldrá bien para todos.

Saludos.



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César Landaeta

La Acera de Enfrente

Clínico, escritor, autor de varios libros en el área del crecimiento personal. Locutor y conferencista.




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