La devastadora enfermedad del alcoholismo cedió terreno a la odisea espiritual de los Alcohólicos Anónimos, reconocido como “el milagro” del siglo veinte que hoy reúne a millones de alcohólicos sobrios en todo el mundo
En cientos de ciudades, pueblos
y suburbios del mundo entero, se reúnen en un lugar acordado y a una hora
precisa del día, mujeres y hombres con
un deseo y una intención clara y decidida: dejar de beber y alcanzar el estado
de sobriedad, como si se tratara de un sagrado estado de gracia. Sentados
tranquilamente, escuchan a otros contar sus historias personales desarrolladas
bajo la irrefrenable adicción al alcohol, sin omitir los más angustiosos y
escabrosos momentos vividos al calor de
la botella. Es una terapia de grupo donde no es extraño escuchar frases tales como “mi mujer y mis hijos me
abandonaron”, “me dediqué a la prostitución”, “estaba borracha en el trabajo”,
“intenté suicidarme”, “perdí mi empleo y arrastré a mi familia a la
desesperación” o “la policía me detuvo muchas veces”...
Ellos integran la comunidad de
Alcohólicos Anónimos, identificada en todo el planeta por sus siglas A.A, fundado
en Ohio, Estados Unidos, nación donde se calcula que viven 12 millones de
enfermos alcohólicos. En Venezuela se estableció en 1985 y hoy se cuenta con 189 grupos en todo el
territorio nacional, el cual cobija
a 2 millones y medio de personas con
problemas en el consumo de alcohol o en riesgo de padecer la enfermedad. Esa
cifra es deducida de acuerdo a cálculos aproximados sobre el 10% de los
habitantes del país, que podría estar aumentando como vía de escape a los
problemas económicos y sociales de todo tipo que agobian actualmente a la
población.
DESVELO
NACIONAL
El alcohol es la droga más
antigua utilizada por el hombre para entonar el ánimo, modificar sus emociones
y divertirse relajadamente. Así le
sucede al “bebedor social”, que sabe
cuando parar. Pero diferente es el
panorama del alcohólico, que luego de unos años de haberse iniciado en la
bebida se convierte en su esclavo y presa de la obsesión diaria de tomarse unos
“palitos” a como dé lugar, siendo capaz
de empinarse el jarabe para la tos con codeína cuando no tiene acceso a
la bebida.
Las estadísticas mundiales
indican que el alcoholismo se agudizó a partir de las últimas décadas del siglo
XX en todas las naciones de occidente,
desarrolladas y en desarrollo. En nuestro país es evidente y preocupante el crecimiento del consumo en la población
femenina, sometida a exigencias estresantes y con creciente acceso a la
bebida, y entre los adolescentes. Según
datos del Proyecto Venezuela, 44% de los jóvenes de 13 a 16 años y 61% de 17 a 20 años abusan del consumo de esta droga legal, lo cual debería ser motivo
de desvelo nacional y de la puesta en práctica de programas de prevención.
DOCE PREGUNTAS
1.- ¿Ha tratado de no beber por
una semana o más, sin haberlo logrado?
2.- ¿Le molestan los consejos
de otras personas que han tratado de convencerle de dejar de beber?
3.- ¿Ha tratado alguna vez de
controlarse cambiando de una bebida a otra?
4.- ¿Ha bebido alguna vez por
la mañana en el último año?
5.- ¿Envidia usted a las
personas que pueden beber sin que esto les ocasione dificultades?
6.- ¿Ha empeorado
progresivamente su problema con la bebida en el último año?
7.- ¿Ha ocasionado su manera de
beber problemas en su hogar?
8.-En reuniones sociales donde
la bebida es controlada, ¿trata de conseguir tragos extras?
9.- ¿Ha continuado afirmando
que puede dejar de beber cuando quiera dejar de hacerlo?
10.- ¿Ha faltado usted a su
trabajo durante el último año a causa de la bebida?
11.- ¿Ha tenido alguna vez
“lagunas mentales” a causa de la bebida?
12.- ¿Ha pensado que podría
tener más éxito en la vida si no bebiera?
Si respondió SI a cuatro o más
preguntas, es probable que tenga problemas con el consumo de alcohol. Sólo
usted puede decidir si Alcohólicos Anónimos le puede ser útil. (Revista Gratitud de A.A, telfs: 5418894-6331061)
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