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lunes, 20 de mayo de 2013

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Salud y Belleza | Bienestar

Mereopatías, soplan vientos de achaques

Las variaciones estacionales y los cambios del tiempo inciden en el organismo, causando desde enfermedades de la piel y gastroenteritis hasta problemas articulares y vasculares, cefaleas, insomnio, asma y náuseas

Por: Ricardo Goncebat

 


Mereopatías, soplan vientos de achaques
Foto:Archivo

Nuestro bienestar depende en buena medida de las previsiones meteorológicas. El calor causa fatiga y bajo tono vital, provoca deshidratación, aumenta la frecuencia de las enfermedades de la piel y de las gastroenteritis infecciosas, a la vez que puede empeorar las várices e insuficiencias venosas. El exceso de la humedad,  por su parte, afecta las cicatrices y las articulaciones; en cambio, el clima seco aumenta la pérdida de agua, secando la piel y las mucosas, lo que genera prurito y sensación de escozor.

La temperatura es el factor meteorológico al que somos más sensibles: el calor causa una sensación de fatiga y bajo tono vital, aumenta la sudoración causando la pérdida de agua y sales minerales, y si no se repone el líquido, causa deshidratación, a la cual son más propensos los niños y los ancianos. “Con el calor aumenta la frecuencia de las enfermedades de la piel y las gastroenteritis infecciosas por la proliferación de gérmenes”, indica el médico internista Raimundo Echeverría.

En general, el organismo humano soporta mejor el frío que el calor intenso, pero el primero también afecta: empeora los problemas circulatorios y si el descenso de temperatura es violento, puede causar espasmos de los vasos sanguíneos o vaso espasmos, con una mayor incidencia de fenómenos vasomotores, como el síndrome de Raynaud.

Un exceso de la humedad ambiental afecta a las cicatrices y a las articulaciones, ya que es captada por las fibras de estos tejidos, aumentando su tamaño y causando dolor. “Las personas que han sido intervenidas quirúrgicamente o padecen problemas reumáticos o alguna fractura, son más sensibles a la humedad -señala el especialista consultado-. En cambio, el clima seco aumenta la pérdida de agua secando la piel y las mucosas, y causando prurito y sensación de escozor. Y si la persona no tiene una buena reserva líquida, aumenta la incidencia de los cólicos nefríticos, al reducirse la diuresis”.

Los cambios rápidos de la presión atmosférica, como sucede en los ascensos o descensos bruscos, causan pequeños trastornos de oído, con sensaciones de taponamiento e incluso de dolor, un problema al que son especialmente sensibles los más pequeños y las personas que están padeciendo un catarro o un resfrío.





VIENTOS DE PESADILLA

Las áreas geográficas más afectadas por las meteoropatías son las grandes llanuras y los valles montañosos, así como las que barren con más regularidad y fuerza los denominados “vientos de las brujas”. Entre los vientos más desestabilizados figura la tramontana, el cual sopla durante días irritando incluso a las personas más tranquilas. El viento, aseguran los expertos, también incide en el ánimo, lo que ocasiona sensación de placidez o, en el caso adverso, irritabilidad y agresividad.

Aunque las variaciones meteorológicas no afectan a todas las personas del mismo modo ni con la misma intensidad. Puede afirmarse que un tercio de la población es muy sensible, otro tercio es inmune y al resto sólo lo afecta los grandes cambios. Las mujeres son más sensibles a las meteoropatías que los hombres, en una proporción de dos a uno, aunque se ignora la causa de este fenómeno. Lo que sí se sabe es que a los fumadores los afectan los cambios meteorológicos con más facilidad, debido a que la nicotina tiene efectos negativos en la serotonina, neurotransmisor ligado con las emociones y el estado de ánimo.

 

 

El paraguas y la salud

 

Para contrarrestar las meteoropatías, los expertos aconsejan consultar siempre las previsiones meteorológicas para saber no sólo si hace falta llevar paraguas, sino también a qué atenerse en cuanto a la influencia del tiempo en nuestro bienestar, además de mantener una correcta hidratación y una buena reserva de sales minerales en el organismo. Tampoco conviene abusar de la calefacción y el aire acondicionado.

Las variaciones estacionales también afectan nuestra fisiología y conducta, produciendo desde la caída de cabello, hasta cambios en el peso, el nivel de alerta y la función sexual. Los problemas respiratorios y las alergias, así como las depresiones y los brotes ulcerosos, en tiempos de flora, se consideran patologías estacionales.

La luz también influye en la conducta, produciendo trastornos depresivos relacionados con la falta de luminosidad, característica de ciertas épocas del año. Estos cuadros remiten al exponer al afectado a fuentes luminosas durante algunas horas al día, para estimularlo. 



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