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Furia animal en “Rampage”

 

Davis Okoye es un primatólogo que tiende a mantener la distancia con otras personas; sin embargo, tiene un estrecho vínculo con George, un inteligente gorila al que lleva cuidando desde que nació. Cuando un experimento genético sale mal, este simio crecerá sin control arrasando todo a su paso. Davis descubrirá que George no es el único animal que ha mutado así, y junto a un científico desacreditado intentará frenar una catástrofe de enormes proporciones y salvar a su viejo amigo. A grandes rasgos, esta es la historia de la película de acción Rampage: Devastación, que ya llegó a la cartelera venezolana

Después de San Andrés, parece que el director Brad Peyton le tomó el gusto a esto de destruir grandes ciudades, aunque en esta ocasión, como hemos comentado, no es una catástrofe natural la que amenaza con reducir los centros urbanos de Estados Unidos a escombros, sino un grupo de animales que, tras un fallido experimento genético, alcanzarán unas dimensiones desproporcionadas y una furia descontrolada. El único humano capaz de hacerles frente será Dwayne “La Roca” Johnson, en el papel del  primatólogo que intentará rescatar a su gorila víctima de esta mutación.

Rampage: Devastación combina acción, terror, emoción y aventuras, en una superproducción de efectos especiales que traslada a la gran pantalla el emblemático videojuego homónimo que revolucionó las salas recreativas de los años 80.

Desarrollado en 1986 por Midway Games, Rampage pro­ponía al aficionado a las má­quinas recreativas una expe­riencia insólita: la posibilidad de encarnar a un monstruo de proporciones gigantescas e ir destruyendo distintas urbes estadounidenses a lo largo de 128 días. Los monstruos eran el gorila George, el hombre lobo Ralph y el dinosaurio Lizzie. El juego tendría, tal éxito. que termi­naría siendo adaptado en diver­sas videoconsolas. De esta manera, se convertiría en una saga de cul­to en continuaciones como Rampage World Tour, Rampage 2: Universal Tour y Rampage Through Time, entre otros videojuegos.

Pero no podemos tomar el filme como una lectura literal del juego de Midway. Ya desde su planteamiento hay algo diferente. Si en el original el jugador asumía el rol de los monstruos y la máquina manejaba a los científicos y a los militares que debían detenerlos, aquí la cosa se ha invertido. Vale decir también que, aunque parezca que no, ha sido una elección adecuada, ya que al convertir a The Rock en el protagonista humano, tenemos una película del género de monstruos gigantes al uso. Eso sí, una que se acerca más a King Kong que a Pacific Rim y sus Kaijus.

Es decir, que no estamos ante una reinvención del género. Es un blockbuster tradicional, hecho para no pensar durante los 105 minutos que dura el metraje, aceptando que se nos está presentando una historia construida a golpe de cliché: desde los buenos muy buenos y muy duros, hasta los malos estereotipados a más no poder. Y más de lo mismo podemos decir del guión, con predecibles giros en su historia. Si queremos disfrutarla, tendremos que ser condescendientes con todos estos lugares comunes cinematográficos.

Aquilino José Mata

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