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Vestir sanamente

Ropa interior de fibras sintéticas, pantalones demasiado ajustados, calzado muy estrecho… son algunos de los componentes de su vestimenta que debe evitar si quiere ahorrarle lesiones y problemas a su cuerpo.

El cuerpo, ese vehículo único e irremplazable a bordo del cual nos movemos por el planeta, vivimos nuestra vida y nos relacionamos con los demás, tiene su propio lenguaje, con el cual es capaz de expresar si la indumentaria que lleva encima es sana.

Cuando se siente cómoda, disfruta de su ropa y tiene libertad de movimientos, su cuerpo también se siente a gusto: estar vestido es algo placentero y natural. En cambio, cuando sufre molestias, se siente demasiado oprimida, se mueve con dificultad, o aparecen granitos, rozaduras o enrojecimientos en su piel, significa que su cuerpo se está “quejando”: la indumentaria que lleva le causa malestar.

Los médicos conocedores del impacto de la indumentaria sobre la salud, como el traumatólogo Antonio Díaz Martínez, de Madrid, y el dermatólogo Ángel Boza, de Barcelona (España), sugieren algunas ideas prácticas para vestir de forma sana y cómoda, teniendo en cuenta los principales elementos del vestuario:

EL CALZADO IDEAL

Los zapatos muy estrechos y con punta tienden a ocasionar juanetes, callos y durezas en el pie, mientras que los tacones muy altos pueden causar problemas óseos o articulares, al cargar todo el peso del cuerpo en la parte anterior de la planta.

Son aconsejables los tacones de dos centímetros, que confieren al pie un poco de pendiente que facilita la marcha, así como las hormas anchas, que previenen las deformidades en los huesos, y las botas holgadas, que permitan un espacio de dos dedos de holgura entre el calzado y la pierna.

TEJIDOS NATURALES

Elija siempre que le sea posible, linos, algodones y sedas, que son los hilos que provocan menos reacciones alérgicas. Además, es conveniente lavar la ropa recién adquirida antes de usarla por primera vez. De ese modo se eliminan los posibles restos de aprestos, perfumes y tintes artificiales, que pueden ocasionar alergias.

ROPA INTERIOR SALUDABLE

Los sujetadores que contiene toda la glándula mamaria dentro de la copa, sin oprimirla ni dejar marcas, pero tampoco demasiado grandes y que no la sujeten, son una de las mejores opciones.

Prescindir habitualmente del sujetador puede ser contraproducente, porque puede fomentar la “caída” precoz de la mama y las estrías, con el paso del tiempo.

Además es aconsejable que las prendas íntimas, sobre todo las de la parte inferior del cuerpo, sean de algodón, lo cual permite una mejor transpiración. Los tejidos sintéticos y los encajes excesivos pueden causar irritaciones en la piel.

PANTALONES HOLGADOS

Normalmente estas prendas no causan perjuicio cuando su parte superior no está más ajustada que la inferior, porque cierto grado de compresión en las extremidades inferiores facilita que los tejidos mantengan una cierta presión. En cambio si la parte alta del pantalón ajusta mucho, dificulta el retorno venoso, ya que la sangre circula de abajo hacia arriba.

Los pantalones que oprimen demasiado el cuerpo pueden ocasionar hinchazón de las piernas, problemas circulatorios y agravar la inflamación de los folículos pilosos.

COMPLEMENTOS SENCILLOS

Los pendientes y colgantes demasiado pesados pueden producir desgarros en los lóbulos de las orejas en aquellas mujeres más propensas a las lesiones debido a la laxitud de sus tejidos. Asimismo, los accesorios de grandes dimensiones o muy aparatosos, favorecen la sudoración excesiva y las reacciones alérgicas, por lo que es preferible que sean lo más sencillos y ligeros posibles, al menos los de uso cotidiano.

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