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Esplendor en talla grande

Nada de 90-60-90, nada de dietas de lechuga, sí a los tacones, el maquillaje y los cabellos planchados. Así lo confesó la pionera en el modelaje plus size de Venezuela y Latinoamérica


Fecha: 21-06-2012

Etiquetas: “belleza plus size”, “moda plus size”, “jennifer Barreto-Leyva”, “modelo plus size”, “talla grande”


Esplendor en talla grande
Jennifer Barreto-Leyva, modelo venezolana (Créditos: Alberto Hernández)
Esplendor en talla grande
Gabouray Sibide (Créditos: Archivo)
Esplendor en talla grande
Gaburay Sibide (Créditos: Archivo)
Esplendor en talla grande
Melissa McCarthy (Créditos: Archivo)
Esplendor en talla grande
Melissa McCarthy (Créditos: Archivo)
Esplendor en talla grande
Oprah Winfrey (Créditos: Archivo)
Esplendor en talla grande
Oprah Winfrey (Créditos: Archivo)
Esplendor en talla grande
Queen Latifah (Créditos: Archivo)
Esplendor en talla grande
Queen Latifah (Créditos: Archivo)
Esplendor en talla grande
Adele (Créditos: Archivo)
Esplendor en talla grande
Adele (Créditos: Archivo)
Esplendor en talla grande
Brooke Elliot (Créditos: Archivo)
Esplendor en talla grande
Brooke Elliot (Créditos: Archivo)

Por: Valentina Ruiz Leotaud vruiz@cadena-capriles.com

 



En el hemisferio occidental, pero especialmente en el país de las “niñas” de Osmel Sousa, muchos han adoptado como estándar de la guapura femenina los parámetros de los concursos. No obstante, debe quedar claro que tales pautas se establecen para las muchachas que compiten por una corona y no han de asumirse como el deber ser para todas las mujeres.

Y es que la belleza, por definición, está atada al deleite espiritual que genera un ente cualquiera en la persona que lo observa, de allí que haya tantas linduras como seres en el planeta. Si alguien se mira a sí mismo o a otro y lo que ve le genera amor, ¡punto!, cumple con el concepto de hermosura.

“Yo me siento bella porque me agrada lo que veo en el espejo, porque me gusta ser yo y porque ejerzo mi derecho de ser diferente”, manifiesta Jennifer Barreto-Leyva, una abogada venezolana que resolvió incursionar en el mundo del modelaje, entendiéndolo como un oficio más y como una oportunidad para contribuir con la diversificación de las tipologías de damas encargadas de venderles ropa a otras damas. En este caso, se trata de chicas con tallas superiores a la XL.



Curvas en la vía

 

            ¿En qué momento descubrió que ése era el camino para ella?  A los 15 años, cuando se graduó de bachillerato, entró a estudiar Leyes y Criminología, se volvió defensora de los individuos con sobrepeso y, a la par, fue haciendo sus pininos frente a los flashes, al enviar su foto a la sección “Modelo de la Semana” de gordos.com y al hacerse su portafolio online. La respuesta positiva fue inmediata y Barreto-Leyva consiguió ser imagen de varias campañas… fuera de Venezuela.

            “Estuve con marcas como Torrid y City Chic, hice pasarela en la Full Figured Fashion Week en Nueva York, entre otras cuestiones”, relata quien suma a su currículum el haber aparecido en la portada de la revista Vogue Curvy, en canales como CNN y Univisión, el haber sido nominada como modelo del año en los premios británicos Plus Size 2011, entre otra enorme cantidad de logros.

            Una de esas grandes conquistas fue el haber sido la primera latina y venezolana en triunfar, por votación popular, en el Miss Plump Universenet que premia a beldades con sobrepeso. Aunque esto parezca contradictorio con su filosofía de defender la singularidad física, ella encontró una buena razón para participar: “A mí no me convencía la idea porque yo detesto el hecho de que en este país te meten, a juro, que si tú no eres una reina de certamen, tú no sirves como mujer y no puedes aspirar a nada en la sociedad; además, yo no lo puedo permitir a un tercero me diga si yo sirvo o no porque ésa es una decisión mía. No obstante, al final accedí porque el organizador me hizo ver que iba a repercutir positivamente en mi labor como activista”, confiesa.

            En efecto, la noticia caló en la prensa nacional e internacional y se empezó a conocer quién era Jennifer Barreto-Leyva, sin embargo, así como vinieron halagos, surgieron ataques internos. “Abrían blogs para escribir cosas hirientes de mí. Más allá de eso, encontré desgano y falta de respeto en los trabajos de fotos que me invitaban a hacer acá; era la burla, el ‘ahí viene la gordita’, el buscar salir rápido de la sesión porque eso ‘no es lo que vende’ y hasta estuve con una agencia por dos años con la que no conseguí nada”, revela.

            Lo reducido del mercado criollo de moda extra large constituye otra de las razones por las cuales esta maniquí no ha sido profeta en su tierra. “En las pocas tiendas que hay, las piezas más grandes son XL, los precios son exorbitantes y los diseños no van dedicados a llenar ese espacio que el público pide”, argumenta.




Sin ver estrellas

 

            Si bien Jennifer se salta esos obstáculos en el vestir, pues tiene la suerte de que la casa norteamericana Igigi le patrocina los atuendos que luce en sus presentaciones públicas, ella admite que para el resto no es tan sencillo y ofrece sugerencias: “Hay que ser proactivas, no podemos sentarnos a esperar que nos caiga ropa fabulosa del cielo. Por ejemplo, en deremate.com hay buenas opciones y lo fundamental es estar conscientes de nuestros cuerpos y aprender a vestirlos, porque dada la desinformación que hay, las muchachas cometen el error de ponerse ropa sumamente apretada y escotada y en vez de sexies y lo que se ven es vulgares; no se trata de ‘ocultar las imperfecciones’, sino de usar sabiamente lo que tenemos”, sugiere.

            Como es evidente, el sentirse atractiva no se limita a comprar trapos fashion. En el caso de la entrevistada, la coquetería (y, obvio, su quehacer) la obliga a tener un régimen de acicalamiento análogo al de cualquier otra modelo. “Camino cerca de 2 kilómetros en las mañanas; me tomo unos cuatro litros de agua diarios; me hago manicure y pedicure cada 15 días; me corto el cabello cada tres meses; me hago limpiezas de cutis y exfoliaciones regulares; me desayuno sin falta para evitar desastres en el metabolismo, almuerzo pollo o pescado y ceno ligero, pero no ando con dietas horribles”, sostiene quien también ha practicado básquetbol, yoga y natación a lo largo de su vida. “Por gusto, no por adelgazar”.

            Ahora, ¿qué sucedería con ella, que vive de su físico, si le tocara rebajar por salud? “No me lo he planteado, aunque tampoco digo que no porque Papá Dios es el que dice ‘amén’ y la vida está primero, además yo no me creo bonita porque soy gorda, pelo negro o alta y si mi morfología cambia, yo igual voy a amar mi cuerpo. Siempre repito que hay que quererse independientemente del frasco en el que vengas”.





Top con causa

 

            Reflexiones como la antecedente abundan en las conversaciones con Jennifer, dado que esta treintañera lleva casi la mitad de su existencia aconsejando a hombres y mujeres sobre lo que significa vivir con obesidad.

            Comenzó desahogándose en los foros del sitio basado en Canadá gordos.com y de allí pasó a ser columnista habitual; esa plataforma la impulsó a estilosblog.com, de Miami, a conducir un segmento en el programa de televisión puertorriqueño Ellas y sus noches, a ser reportera de Fox News Latino y a crear su propia revista digital: Belleza XL, única en su estilo en la región. “Mi línea editorial ha estado enfocada en la parte social, humanitaria y legal. Entrevisto médicos, hablo de autoestima, etc., porque deseo que la gente esté informada”, subraya.

            A través de estas tribunas, Jen, como la llaman sus lectores, no sólo ha contribuido a despertar conciencias sino que ha proporcionado ayuda efectiva. “Con nuestra asesoría, un joven en España logró que lo asegurara una compañía que se negaba a hacerlo porque tenía sobrepeso. La empresa aplicaba esa misma política acá y dejó de hacerlo”, asevera esta abogada, que se ha instruido en el área de “discriminación aspectista” y difunde la importancia de reclamar los abusos que se cometen contra quienes se salen de los cánones estéticos mediáticos. “Porque si tú te callas, estás avalando tu discriminación. Eso sí, una vez que reclames, lo que te hayan dicho te debe resbalar y debes aceptarte como eres”, concluye sonriente.






¿Y la salud?

 

Según la Organización Mundial de la Salud, el sobrepeso y la obesidad se han convertido en el quinto factor de riesgo de muerte alrededor del globo.

A pesar de que sí, los riesgos cardiovasculares y óseos de la sobrealimentación son elevados, el médico especialista en Obesología, Nelson Brunetti, declara que es posible ser un gordo “metabólicamente delgado”. “Una persona que le da un Índice de Masa Corporal (IMC) mayor de 30 es obesa, sin embargo, ese paciente no tiene mayor riesgo si en su perfil lipídico, de glicemia, de insulina, de hemoglobina, de proteína C reactiva, entre otros, están dentro de los límites normales”, explica.

Brunetti añade que siempre y cuando se eviten las comidas hipercalóricas, las bebidas alcohólicas y el cigarro, el sujeto puede llevar a tener una existencia saludable con sus kilitos de más. “Yo me chequeo con frecuencia y estoy bien. Lo esencial es comprender a tu organismo y determinar cuándo te está señalando que algo anda mal”, cierra Jennifer.

 

 



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