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Actualidad | Cine

Nuestra nueva cara audiovisual

Aunque la tecnología llega tarde a casa, los realizadores criollos se las ingenian para no quedarse atrás en la producción de videos de vanguardia. Exploran nuevos géneros, experimentan con los viejos y se atreven a crear productos de una calidad que cada vez supera su propio nivel


Fecha: 23-02-2014

Etiquetas: “audiovisuales venezolanos”, Música, Videos, Famasloop, “Vida Boheme”, “Fashion film”, “Hecho en Venezuela”, “Productora audiovisual venezolana”


Nuestra nueva cara audiovisual
Otro género explotado por los locales es el flashmob. (Créditos: Archivo )

Por: Lorena Meléndez G. mmelendez@cadena-capriles.com

 



Audiovisual_Nostalgia_WEB

Johann Pérez Viera y Pedro Camacho son dos amigos que estudiaron y trabajaron en varios proyectos audiovisuales en Caracas hasta que, por caminos separados, decidieron emigrar para surcar la ruta del cine documental. Tenían, desde su partida, la intención de hacer juntos un proyecto, aunque los separara un océano.

Con el tiempo, dieron con el tema perfecto, uno que estaba frente a sus narices: una película que mostrara cómo ven los venezolanos que se van de su tierra al país que dejaron atrás. ¿El registro? Lo harían con las mismas herramientas con las que se comunicaban con sus familiares y amigos a diario para soportar la lejanía: conversaciones por Whatsapp, fotografías enviadas por correo o chat, cámaras de teléfonos y web que capturaban sus momentos. Así se recogieron las imágenes de Desde afuera, una cinta que presenta la vida de cinco jóvenes que volaron hacia distintas partes del mundo.

El documental, que en noviembre pasado hizo una gira por diversos auditorios de la capital, es una pieza en ese rompecabezas que conforman los videos que se producen con el talento local y con una apuesta clara hacia la innovación. Los realizadores criollos se valen, constantemente, de distintas vías para crear mejores contenidos al momento de tomar la cámara, post producir o, incluso, buscar recursos, pues en el caso de Pérez Viera y Camacho recurrieron al micromecenazgo o crowdfunding, es decir, una financiación colectiva conseguida a través de Internet.

“Con Desde afuera aprendí que la tecnología te abre un mundo infinito para la realización, aún cuando quieres hacer cine documental o ficción. La dirección a distancia también me llenó mucho. Les proponía rutinas y escenas diarias para que ellos (los protagonistas) las grabaran con total libertad”, dice Pérez Viera desde Barcelona, donde vive desde 2009.


Audiovisual_Fashion_WEB


Para hacer un contenido viral hay que pensar en los gustos de los usuarios, en lo que quieren tuitear o compartir en su muro de Facebook. A eso apunta Luis Soles, director de la boutique creativa Mr. Wolf, que ha producido series online como Visto bueno, con Maiah Ocando; campañas virales de Adidas y Postinor, o el conocido sketch Cosas que dicen las sifrinas, de Planetaurbe.tv, que dio la vuelta al mundo abordo de YouTube.

Soles afirma que la idea es lograr que sus videos no parezcan comerciales, sino que diviertan y entretengan al público, mientras se promociona el producto por emplazamiento. Así, una cuña de Doritos simula ser un desafío para aguantar cachetadas anónimas, mientras que Nike presenta sus nuevos zapatos a través de un programa: el Reto Flyknit CCS.

Otro elemento determinante es la estética del audiovisual, que puede tener un aspecto amateur que no sacrifique la calidad, o estar dotado de efectos visuales que eleven su nivel, todo depende del target al que se quiera llegar. Para darle un beneficio al cliente, la meta es que los tiempos de realización sean tan cortos como el presupuesto y que se obtenga un trabajo con muchas vistas en redes.

La moda ha sabido aprovechar este tipo de videos para insertar un nuevo género, el fashion film, que en Venezuela tiene voces reconocidas como la de Valerie Lollett. Fue ella quien produjo en 2011 La casa del Dr. Redphone, una historia de autoconocimiento ambientada en la quinta El Cerrito (Villa Planchart) y protagonizada por una Eglantina Zingg ataviada por lujosos looks.

 Otros diseñadores también se han animado a utilizar estas producciones para presentar sus colecciones. Es el caso de Aishop, Tarbay, Roberi Parra y Viviane Guenoun.



Audiovisual_Formatos_WEB

Un Bolívar que canta incrustado en su moneda, un chico que quiere salir de una casa que repite sus estancias, un muppet delincuente que juega con la dureza del Choro Dance de Famasloop. Las escenas están firmadas por un mismo autor, Carl Zitelmann, un rockero frustrado confeso que ha hecho los videoclips de bandas como La Vida Bohème, Viniloversus o Americania, y artistas como DJ Trujillo. “Mi cerebro integra muy bien imágenes con la música. Ahora estoy escribiendo mi primer guión para un largometraje y estoy imaginando cuál es la música que funcionaría para las escenas”, cuenta.

El director, quien meses atrás estrenó en cine el corto musical animado Flamingo, creció en la generación de un MTV que transmitía videos de canciones las 24 horas del día. Eso hizo que su trabajo se influenciara con piezas de quienes introdujeron cambios importantes en el género entre finales del siglo pasado e inicios de 2000. A esa época pertenecen Weapon of Choice, de Fatboy Slim, realizada por Spike Jonze; All is Full of Love, de Björk, que lleva el sello de Chris Cunningham, y Let forever be, de Chemical Brothers, hecha por el francés Michel Gondry.

“La mayor parte del videoclips se levanta pidiendo favores”, dice Zitelmann, y eso hace que los procesos de pre producción, grabación y edición se retrasen hasta un año. Sin embargo, continúa su colaboración con los grupos porque los proyectos le permiten experimentar y divertirse. “Los videoclips que se están haciendo son cada vez mejores, tiene un nivel de producción más alto y se está integrando la parte conceptual. Con el advenimientos de las nuevas tecnologías estamos tratando de levantar la barra para estar al nivel de afuera”, afirma.

En eso de elevar la factura de las producciones insiste Gilberto Gavidia, un arquitecto devenido en animador digital que, para armar un portafolio audiovisual, pensó en trasladar la acción de los Transformers al Metro de Caracas. La aventura tomó un año y la emprendió con su primo, Oscar Hernández. Todo lo hicieron de manera empírica, por medio de tutoriales y herramientas digitales que Gavidia conocía por su profesión. Luego de modelar y texturizar al androide gigantesco que sale de la estación de Altamira, el dúo llevó su pequeña historia a la web y allí se viralizó.

El video de Gavidia y Hernández demuestra que la animación 3D más compleja también tiene un espacio en Venezuela. Ambos crearon una empresa, Prodigital, y se encargan de los efectos visuales de las películas de Er Conde del Guácharo, la publicidad audiovisual de los relojes Mulco y la postproducción de otros filmes y mini series online.

Si hay algo que echa de menos Gavidia es no poder formarse, de manera integral, como realizador en su país. “Estamos muy retrasados en cuanto a la tecnología, no hay escuelas adonde puedas ir a aprender. Hay varios cursos, pero no una carrera como la que se ofrece en países donde el cine está industrializado. Además, tenemos que trabajar con las uñas porque los equipos son muy costosos y los clientes creen que las producciones están sobrevaloradas”, dice el alumno de la Escuela de Cine y Televisión de Caracas.



Audiovisual_AsiPeroMejor_WEB

“Hay una audiencia interesada y, hasta desesperada, por un tipo de contenidos que no puede ver en medios como la televisión. Está el tema de la inmediatez, los costos, la duración (…) Ese es un mensaje claro, no solo para quienes crean contenido sino para quienes lo quieren monetizar”. La cita es de Oswaldo Graziani, el vicepresidente de Plop Contenido, productora de exitosas series web como Isla Presidencial y Pero tenemos patria.

Con ese público ávido de programas humorísticos con énfasis en la sátira tuvo un primer contacto en 2007, cuando estrenó en Sony Entertainment Television el animado Nada que ver, que se mofaba sin pudor de personajes de la escena internacional. Posteriormente, decidió experimentar en Internet a través de YouTube, que comenzaba a obtener la cosecha de sus primeros fenómenos virales, con la historia del naufragio de un barco que transportaba a los primeros mandatarios hispanoamericanos: Isla Presidencial.

La fama del seriado permitió idear otros productos como El Mostacho, una web de humor ligero con contenidos gráficos y audiovisuales, y una tercera apuesta, Pero tenemos patria, programa que trabaja sobre la política local con acento en la inmediatez y la actualidad. Las producciones han funcionado en un país donde la velocidad del servicio de Internet es muy baja en relación con países vecinos como Colombia o Brasil, y también en un territorio que limita los negocios en divisa extranjera, cruciales para el comercio online. Sin embargo, la audiencia digital crece cada día y eso propicia la confianza de los clientes.


Audiovisual_Alternativa_WEB

Otro género explotado por los locales es el flashmob (acción en la que un grupo de personas se reúne súbitamente para realizar una actividad ante la sorpresa del resto de los presentes), cuyo producto más conocido llegó a la web en noviembre pasado. La idea surgió cuando el violinista Pedro Moya, coordinador académico de El Sistema en Zulia, le mostró a Omar Zambrano y a su equipo de la productora Froid International, un material similar que se había hecho en Suiza. “Podemos hacerlo así, pero mejor”, pensó el músico y así se puso en marcha el proyecto de sorprender a los transeúntes de la plaza Baralt de Maracaibo, a las 5:00 pm, con la interpretación de la canción Venezuela en las voces e instrumentos de los miembros de las orquestas y coros infantiles y juveniles del estado.

La mayor impresión fue haber enmudecido a la gente, recuerda Zambrano y explica que la intención siempre fue reflejar el talento de los chicos de El Sistema. Pero de ser un audiovisual reivindicativo pasó a convertirse “en un sentimiento nacional” que dio la vuelta al mundo y fue difundido hasta el cansancio por los nostálgicos inmigrantes venezolanos. “Era algo bien modesto, sin fines de lucro ni intención partidista”, asegura.





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