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Hogar | Mascotas

Historias que redimen

Hay gestos que de alguna manera pagan la deuda que la crueldad humana ha contraído con los animales


Fecha: 16-04-2013

Etiquetas: mascotas, animales, perros, abandono, fundación, perro callejero


Historias que redimen
(Créditos: Shutterstock)

Por: Claudia González Gamboa adoptame.mascota@gmail.com

 



El abandono de animales en el país aumenta cada día. Los esfuerzos que hacen proteccionistas, vecinos, fundaciones y asociaciones no son suficientes para cubrir la cantidad de perros y gatos abandonados y maltratados en la calle. Sin embargo, hay historias que impulsan a seguir a quienes consideran la vida de cada animal tan respetable como la humana… hay historias que dan cuenta que la compasión si va acompañada de una acción le cambia la vida al rescatado y también a quien rescata.

Aquí tres de las innumerables historias que, de alguna manera, nos redimen.

 

“Lluvia” de alegría

Vivo en la Isla de Margarita. En una tarde de agosto, bajo un torrencial palo de agua, pasaba por una de las calles que se usan como atajo para encontrar la entrada a la autopista: de reojo y a través de la poca visibilidad que me permitía el parabrisas, divisé una manchita algo rosada, pegada a un portón de hierro entre monte y agua. Aquella visión me pareció un animal, pero no podía quitar la vista del camino y no había espacio para estacionar.
Continué mi camino con la imagen en mi mente. Al entrar a la autopista en el primer retorno me regresé para averiguar qué era lo que había visto. Pensaba que si era un animal la estaba pasando muy mal bajo el aguacero.
Estacioné y me acerqué a esa cosita que no se movía de frío, de tristeza y hasta de angustia de no poder refugiarse. No tenía más que cuatro pelos, pues la sarna ya había hecho su trabajo en el cuerpo de una perrita mínima y maloliente.
Con el susto de no saber si me mordería, la cargué y la puse en el piso del carro, desde allí no me quitaba la triste vista de encima. Estaba como escuchando y entendiendo lo que yo le decía durante el trayecto a la veterinaria. La examinaron y le pusieran un tratamiento contra la sarna y todas las enfermedades que no se veían había que descartarlas con exámenes. Se quedó hasta el día siguiente. Cuando llegué a recogerla me llevé una gratísima sorpresa: la perrita que había sacado del monte y bajo la lluvia me reconoció la voz y no paraba de mover la colita y de llorar al verme.
La doctora hizo los exámenes de sangre, curó sus orejas sangrantes e incompletas por la sarna; le dieron un baño profundo, le cortaron el poco pelo que le quedaba y con un tratamiento y una advertencia me la llevé. Debía realizar un examen para descartar la incurable leishmaniasis que tardaba 15 días para el resultado, en caso de ser positivo habría que sacrificarla. Me la llevé a casa de mi mamá que en un pequeño espacio la albergaría para sanarla y darla en adopción.
Pasaron los días y todos nos encariñamos con la dulce perrita a la que decidimos llamar Lluvia. A  los 15 días nos dieron el resultado: estaba libre de leismaniasis y comenzaba a sanar de su sarna y desnutrición, el pelo le comenzaba a crecer y ella había comenzado a ser feliz.

Han pasado más de tres meses y Lluvia se quedó con nosotros, forma parte de la familia, es amiga de todos: gatos, perros o pájaros. Es feliz, agradecida y nos brinda la oportunidad de disfrutarla. Así es Lluvia: la salvamos para que nos alegrara la vida”.

Adriana.

 

…Y después fue una Diva

Hace apenas unos meses una proteccionista recibió un petición de ayuda urgente para una perrita callejera que estaba sufriendo con una sarna terrible: sola, sin alimentación y sin ayuda veterinaria moriría en poco tiempo, además padecía de dos cosas peores que la sarna: la indiferencia de algunos; el desprecio y maltrato de otros, como si ella tuviera la culpa de su enfermedad.

Verla enferma fue para Nayeska un reto: no estaba dispuesta a ser una más de las indiferentes… Buscó y buscó… y dicen por ahí que quien busca, encuentra. En la revista Dominical había un artículo sobre animales y un teléfono, así que llamó y solicitó orientación. Libia, la proteccionista que tantas veces ha curado a tantos animalitos con sarna y que sabe lo fácil que es curarla si se sigue el tratamiento, comenzó a brindarle las indicaciones vía correo electrónico: baños medicados, dosis del medicamento según el peso, alimentación y así, poco a poco, entre ambas, sin conocerse, fueron curando a quien luego se llamaría Diva.

Antes de ser ayudada ese ser ya sin pelos, desnutrida, desconfiada, adolorida tenía un destino: morir; después de ser auxiliada con afecto y humanidad, muestra  su pelaje nuevo, su ánimo divino, sus deseos de jugar, su cola en movimiento, su felicidad que regala con toda generosidad… a esa perrita le cambió el destino, el que tiene ahora es vivir en un hogar bueno y cálido, protector y lo que es más importante, para toda su vida.

La mayor parte de las cosas de esta existencia tienen un antes y un después y si nosotros somos observadores e identificamos cuándo nuestra ayuda es vital, podemos ser quienes realicemos milagros.

 

Ktira, in memoriam

“Una tarde de julio de 2012 llega a mi casa una Golden de unos 10 años, traída porque su dueña “no quiso saber nada más de ella”. Tenía un tumor mamario de medio kilo, otro de sticker y erliquia. Sin embargo a pesar de que no poseía los medios para atenderla, le dimos atención primaria, luego se pidieron donaciones y colaboración.

Fue atendida por el mejor equipo médico veterinario de la zona, a quienes agradezco su apoyo incondicional: Dra. Sonia Jimenez, Dra. Gala Rojas, Dr. Omar Ravanal, Dra. Raiza Ruotolo y Dr. Joshua Polanco para estos dos últimos pido un gran reconocimiento por parte de los proteccionistas porque dieron sus horas de sueño para estar al lado de Ktira dándoles una y otra vez oportunidad de vivir. Lamentablemente el 7 de noviembre deja de existir, pero en nuestros corazones siempre la llevaremos con la satisfacción de que en sus últimos cinco meses le dimos atención, amor y mejor calidad de vida. Mil gracias a todos los que apoyaron, especialmente a la Prof. Yvelise Dominguez por su disposición incondicional para trasladar a Ktira siempre que lo necesitaba.

KTIRA te ganaste el cariño y la admiración de todos os que te rodearon, por tu alegría y el extraordinario deseo de vivir que siempre tuviste. Te recordaremos con mucho cariño”.

Prof. Mari Martinez. Proteccionista independiente 

 

@adoptamemascota

@esterilizame

esterilizame@gmail.com



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